Babylingo

¿Qué es?

La estimulación temprana consiste en proporcionar al bebé y al niño las mejores oportunidades de desarrollo físico, intelectual y social para que sus capacidades y habilidades le permitan ser mejor de lo que hubiera sido sin ese entorno rico en estímulos intelectuales y físicos de calidad.

¿Para qué estimular al niño?

Favorecerá su posterior desarrollo a distintos niveles y contribuirá a que alcance una mayor autonomía personal:

  • Fomenta el desarrollo integral de los menores
  • Facilita la sociabilización de niños y niñas
  • Promueve la comunicación afectiva entre bebé y madre o padre
  • Permite establecer una rutina saludable, en la que establece pautas organizadas de ejercicios y actividades
  • Favorece el conocimiento del propio cuerpo como instrumento de juego y de búsqueda de sensaciones
¿Cómo lo hacemos?

La estimulación temprana incluye un conjunto de actividades que pueden ser aplicadas desde el nacimiento hasta los 6 o 7 años del niño, franja de edad con mayor plasticidad cerebral.

Se debe entender como un juego, un momento lúdico y divertido.

No hay que forzar en ningún momento al niño para hacer los ejercicios, hay que dejarle explorar y actuar según sus necesidades.

Es preciso reforzarle en todos los aprendizajes. La única forma saludable de aprender es a través del cariño, no de la obligación.

No se trata de hacer las cosas por el niño, nuestra intención es crear la facultad de autonomía e independencia.

¿Por qué en inglés?

Desde el momento en que nacen, los niños están genéticamente preparados para aprender a hablar más de un idioma. Su cerebro es sumamente permeable y está abierto al mundo para descubrir todo lo que le rodea. Su oído está muy desarrollado y prefiere escuchar palabras a cualquier otro sonido. Ya es capaz de discriminar entre tonos de diferente volumen y distinguir las palabras de los ruidos producidos por objetos naturales y artificiales. Además reconocen las voces. Su mundo está mediado por la palabra, que más adelante será su principal herramienta de comunicación e interacción.

El cerebro de los recién nacidos está listo para aprender un idioma. Los bebés nacen con millones de células en el cerebro que controlan el lenguaje. Estas células se conectan con otras al principio de la vida, formando “caminos.” Cuando escuchan hablar a los adultos se fortalecen los “caminos” que tienen que ver con el lenguaje en el cerebro.

Mientras más pequeños sean los niños, el aprendizaje de idiomas es natural y simple, ya que no hacen el proceso de traducir el pensamiento de un idioma a otro, como los adultos. Recientes estudios han comprobado que los bebés que escuchan discursos en lengua extranjera durante sus primeros meses de vida hallan más fácil aprender idiomas en el colegio o una vez son adultos.

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